Zaragoza pedía a gritos experiencias inmersivas a la altura de su riqueza patrimonial y cultural. Tras el éxito de proyectos como Monumental Tour, la llegada de Eonarium supone un paso decisivo para abrir la ciudad a una nueva forma de vivir el arte: una que une tecnología, emoción y patrimonio en un mismo latido.
Eonarium, después de sorprender en Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao, aterriza en Zaragoza con Génesis, un espectáculo inmersivo que convierte la historia de la Creación del Universo en un poema visual de luz, sonido y arquitectura.
Un regalo para los sentidos… y también para la ciudad.

Una experiencia luminosa: así es Génesis en Zaragoza
La propuesta de Génesis transforma la Iglesia de Santo Tomás de Aquino —un espacio íntimo, singular y poco conocido— en un lienzo vivo donde todo cobra movimiento. Durante 30 minutos, el espectador es conducido por los siete días de la Creación a través de:
- Video mapping 3D que se adapta milimétricamente a la arquitectura.
- Proyecciones envolventes que cubren bóvedas, columnas y muros.
- Música inmersiva que acompaña cada escena con un pulso emocional propio.
- Narrativa espiritual que invita a reflexionar sobre el origen, la luz y la vida.
Es un viaje sensorial donde el universo nace ante tus ojos, la tierra florece, el cielo respira y los mares se llenan de vida. Todo ello en un espacio que se convierte en protagonista tanto como la propia obra.
El desafío del arte inmersivo: tecnología, precisión y belleza
Proyectos como Génesis no son fáciles de producir.
Detrás de 30 minutos de experiencia hay:
- ingeniería de luz,
- renderizado 3D complejo,
- arquitectura digital adaptada al templo,
- sincronización sonora envolvente,
- y un equipo técnico capaz de convertir la piedra en luz y movimiento.
El arte inmersivo es exigente y profundamente técnico: exige precisión, recursos y una sensibilidad especial para respetar el espacio arquitectónico.
Sin embargo, cuando se hace bien —como en este caso— tiene la capacidad de engrandecer el arte clásico, acercarlo a nuevos públicos y despertar emociones que van más allá de la simple contemplación.
Es la unión perfecta entre tradición e innovación; entre el patrimonio y las tecnologías que lo vuelven a iluminar.
Zaragoza se abre al futuro del arte
Con la llegada de Eonarium y Génesis, Zaragoza sigue ampliando su agenda cultural con propuestas que conectan a la ciudadanía con su patrimonio a través de la luz, el sonido y la emoción.
Desde NTARTE, celebramos profundamente que la ciudad apueste por experiencias inmersivas de calidad.
Porque el arte no solo se mira…
se vive, se siente y nos transforma.



